Situado sobre un promontorio rocoso que divide las dos playas principales de Benidorm, el Balcón del Mediterráneo es un enclave privilegiado de la Costa Blanca. De hecho, su forma pentagonal ofrece unas vistas espectaculares del litoral alicantino. Por este motivo, y por su bonita balaustrada de piedra blanca, el también conocido como Mirador de Benidorm es escenario frecuente de innumerables sesiones fotográficas.
Además, debido a su popularidad, la zona disfruta de un gran ambiente, repleto de artistas y músicos. Toma asiento en alguno de los bares de alrededor y deléitate con la brisa marina. Sin duda, el Balcón del Mediterráneo es una visita obligada de la ciudad, tanto de día como de noche.
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Entre las razones que hacen del Balcón del Mediterráneo uno de los puntos más bonitos y relevantes de Benidorm es la panorámica que ofrece. Desde este lugar tendrás a la vista tanto la Playa de Levante y la Playa de Poniente —ambas de arena fina y dorada—, como el puerto y la Cala del Mal Pas, una ensenada ideal para pasar tiempo en familia.
Además, desde el Balcón del Mediterráneo también podrás contemplar la Isla de Benidorm, una pequeña roca que emerge del mar con una mágica historia detrás.
La zona donde hoy en día se encuentra el Balcón del Mediterráneo fue en el pasado un lugar privilegiado para la protección de los habitantes. Y es que desde el siglo XIV al XVII este emplazamiento acogió una fortaleza que defendió a su población del ataque de los piratas argelinos y berberiscos.
Sin embargo, más tarde, en 1812, en un ataque de los ingleses contra las tropas napoleónicas, el castillo quedó derruido casi por completo. Si bien las ruinas fueron abandonadas, en el siglo XIX comenzó la construcción de la plaza que, en el presente, da pie al Balcón del Mediterráneo, erigido en 1928.
Algunos de los vestigios de esta apasionante historia son los cañones –que aún pueden verse en la plaza– y restos de la muralla –que quedaron sepultados bajo los cimientos del Balcón.
Ahora comprenderás porque el Balcón del Mediterráneo también es conocido como El Mirador del Castillo. Puedes obtener más información sobre la historia de este punto de interés en HistoBenidorm.
Benidorm presume de un tiempo excelente durante todo el año. De hecho, el mirador siempre está repleto de visitantes, especialmente durante los meses de julio y agosto. Además, como la llegada de turistas es constante de mayo a octubre, el ambiente de la zona es muy animado.
Por ello, tanto si te acercas al Balcón durante el día —cuando podrás disfrutar del azul del mar— como por la noche —para deleitarte con el panorama de sus rascacielos iluminados—, te llevarás un gran recuerdo. ¿Nuestra recomendación? Visítalo al amanecer o al atardecer.
Para llegar al Balcón del Mediterráneo o Mirador del Castillo habrá que elegir entre acceder por la Playa de Levante o por la Playa de Poniente.
Si escoges la primera opción, habrá que recorrer el paseo marítimo hasta su fin. Una vez terminado, tendrás que cruzar el casco antiguo de la ciudad. En cuanto sea posible, gira a la izquierda y sigue recto. Cuando alcances un edificio con un arco, habrás llegado a la Plaza del Castell, donde se sitúa la Iglesia de San Jaime y Santa Ana.
Si, en cambio, decides llegar desde la Playa de Poniente, deberás ir hasta el final de la playa y cruzar el Puerto de Benidorm. Al final de este encontrarás una rotonda sin salida, que da lugar a la Playa de Mal Pas. Sigue las escaleras y recorre el paseo que llega hasta la Plaza del Castell.
Es posible llegar al casco antiguo de la ciudad desde otras zonas de Benidorm con Avanza Grupo. Este operador de transportes pone a disposición de los viajeros varias líneas de autobuses que pasan junto al casto antiguo, tales y como: 001, 002, 004, 005, 006, 010, 011, 016, 018 y 030.
Si llegas en tu propio vehículo, podrás encontrar aparcamiento en la Avenida del Mediterráneo, en la Playa de Levante, o en la Avenida de la Armada Española, en la Playa de Poniente.
No obstante, puedes optar por alguno de los dos parking cubiertos cercanos al mirador: Parking Ruzafa, situado a 150 metros de la Playa de Levante, o el Parking Avenida del Derramador, a 800 metros de esta misma playa.
Construida en el siglo XVIII para conmemorar el hallazgo de la Virgen del Sufragio —patrona de Benidorm—, la Iglesia de San Jaime y Santa Ana se sitúa en lo más alto del casco antiguo.
Fue reformada y restaurada en el siglo XX y es, en la actualidad, un lugar de culto católico. De hecho, en ella se celebran las fiestas más importantes de Benidorm, como la Semana Santa y las Festes Majors Patronals.
El templo colinda con tres plazas: la Plaza de Sant Jaume, la de Castelar y la de Santa Ana.
La mayor parte del casco antiguo de Benidorm está adoquinado y cuenta con numerosos comercios, como tiendas de ropa, restaurantes y cafeterías.
De hecho, entre sus calles más famosas podemos mencionar El Callejón, famosa por su vida nocturna, y la Calle de los Vascos, paseo donde los viajeros pueden deleitarse con los clásicos pintxos.
No hay nada como recorrer las calles de una ciudad para conocerla desde dentro, y el casco antiguo de Benidorm no es para menos.
Una de las cosas que ver en Benidorm es su puerto, uno de los elementos más relevantes del lugar. ¿La razón? Benidorm fue, hasta la década de los 60, un pueblo principalmente de pescadores.
Este punto del mapa no sólo merece una visita por su belleza y tranquilidad, sino también porque es el lugar desde donde salen los barcos recreativos o golondrinas que llegan a Calpe, la Isla de Benidorm y la Isla de Tabarca. Además, algunas de las embarcaciones privadas te sorprenderán.
Si por algún detalle es conocido Benidorm es por sus playas, y las Playas de Levante y Poniente son las reinas de la colección. Y es que la arena fina y dorada de ambas playas se extiende a lo largo de 2km y 3km respectivamente y ofrecen unas temperaturas de lo más agradables.
Además, tanto la Playa de Levante como la Playa de Poniente cuentan con buen acceso a todos los servicios necesarios. ¡Estarás en la gloria!
La reconocerás de inmediato, pues destaca por una característica pendiente… ¡Hablamos de la Isla de Benidorm! Este afloramiento rocoso en el mar es una isla a la que puedes acceder en alguna de las famosas golondrinas.
Encontrarás en ella un restaurante sin licencia. Sin embargo, lo cierto es que está deshabitada y existe un plan para transformar este establecimiento en un centro de interpretación animal.
Un detalle de lo más curioso es que se dice de ella que es un fragmento de la montaña Puig Campana y que fue partida por un gigante.
Benidorm está repleto de miradores para quedar prendado del Mar Mediterráneo. De hecho, el Mirador de la Cruz de Benidorm es uno de ellos, pues ofrece unas panorámicas fantásticas de la ciudad. Además, en este lugar también encontrarás una cruz, puesta allí por los franciscanos para proteger a la localidad de los pecados.
Para llegar al Mirador de la Cruz debes partir desde el Rincón de Loix y caminar durante 40 minutos o conducir hasta el punto más alto.
Junto al yacimiento arqueológico “Castellum” se ubica el Mirador de la Ermita Virgen del Mar, una visita de lo más recomendada a todo aquel viajero que aprecie los lugares únicos y apacibles. Desde este punto obtendrás una de las mejores vistas de la Playa de Poniente, de Levante, Marina Baixa y la montaña Puig Campana.
Accede al mirador a pie o en coche. Eso sí: tendrás que dejar tu vehículo en el parque que hay en la zona, ya que la ermita no cuenta con aparcamiento.
El Gran Hotel Bali es un imponente rascacielos de 52 pisos y 186 metros de altura. Disfrutar de su impresionante panorámica de 360º tiene un coste de 6€, pero ¡merece la pena! Mar, montaña y unas vistas privilegiadas de la ciudad desde una única localización, ¿qué más se puede pedir?
Otro mirador, quizás menos conocido pero de muy fácil acceso, es el Mirador de Sant Jaume. Ubicado en la plaza del mismo nombre, en pleno casco antiguo de Benidorm, este pequeño mirador ofrece unas vistas espectaculares de la Playa de Levante.
De camino al Balcón del Mediterráneo, pasarás muy cerca del Mirador de Sant Jaume, así que asegúrate de acercarte a disfrutar de las vistas desde este desconocido mirador.
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